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Subsecretaria de Educación Parvularia: “El juego es un vehículo para el aprendizaje”

18 de Abril de 2018
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La autoridad participó en seminario organizado por el CIAE de la U. de Chile, en conjunto con la UC, la UCV y la UOH, en el que se analizó la importancia del juego en la educación inicial.

“El juego es un vehículo para el aprendizaje, la actividad principal de los niños. La naturaleza lúdica es la fuente más importante de descubrimiento del mundo que los rodea”. Así se refirió la subsecretaria de Educación Parvularía, María José Castro, a la importancia del juego en la educación inicial, en el seminario sobre el tema en el que se presentaron investigaciones en el área financiadas por Fonide.

En ese mismo sentido, la subsecretaria añadió que “uno de los desafíos es extender el juego hacia los primeros años de educación básica, puesto que no es por decreto que los niños tengan, a los 6 años, que dejar de jugar”.

El seminario, que contó con la participación de más de 150 docentes, directivos y otros profesionales de la educación, se realizó en la sala Eloísa Díaz de la Casa Central de la Universidad de Chile el viernes 13 de abril y fue organizado por el CIAE de la U. de Chile, la Escuela de Psicología de la UC, la Escuela de Pedagogía de la UCV y la Universidad de O’Higgins.

La primera investigación que se presentó en el encuentro, desarrollada por el CIAE en conjunto con la UCV y la UOH, entrevistó a 35 niños y niñas de 4 a 8 años acerca de sus oportunidades de juego y aprendizaje en el paso de la educación parvularia a la enseñanza básica. El estudio les preguntó a qué juegan, con quiénes, con qué materiales o recursos, dónde y cuáles son sus preferencias y cruzó sus opiniones con la mirada adulta, de profesores y padres y apoderados.

“El estudio permitió concluir que el juego en la educación parvularia es permitido, pero a medida que los niños avanzan hacia la enseñanza básica tiende a ser coartado en la sala de clases, a no ser que provenga de la iniciativa del docente”, explicó el investigador principal, Pablo Rupin. Añadió que “los niños están conscientes de que el juego puede ser un ‘premio’ o recompensa (al buen comportamiento, al trabajo) y de que los adultos tienen a rechazar juegos ‘violentos’ – que ellos en general diferencian de la violencia real”.

El estudio también encontró diferencias de género en el juego expresado por niños y niñas. Por ejemplo, mientras los niños varones prefieren los juegos como el fútbol u otros juegos físicos con reglas, dentro del discurso de las niñas emergen los juegos no físicos sin reglas, de tipo sociodramático, como “jugar al doctor” y “a la familia”.

En ese sentido, Pablo Rupin recomendó implementar una pedagogía lúdica de las relaciones, esto es, observar los juegos de los niños y jugar con ellos, más que intentar dirigir o controlar el juego, así como identificar sus focos de interés, sin desvalorizar a priori ciertos tipos de juegos. “¿Qué juego sirve? Depende de lo que entendamos por aprendizaje y qué aprendizajes valoramos más o menos. El juego permite aprendizajes no necesariamente disciplinares, pero cruciales, como aprender a relacionarse, negociar reglas, incorporación de los códigos y prácticas que permiten devenir parte de un grupo y ser reconocido como tal”, añadió.

Desde el aula

El segundo estudio que se presentó fue de la Universidad Católica, en conjunto con la UCV y la OUH, y tuvo como objetivo identificar creencias y prácticas de educadoras de párvulos respecto al juego y su rol en la educación parvularia. En él participaron 58 establecimientos con educación parvularia, de la Región Metropolitana y de la Quinta Región.

A diferencia del estudio anterior, esta investigación se concentró en las actividades dentro del aula y analizó la perspectiva de los educadores. Entre las conclusiones, el estudio encontró que existe escaso juego en las actividades de aula (casi un 20%) y cuando existe juego, éste es principalmente juego instruccional. Es decir, es iniciado por las educadoras y guiado por ellas, con escasa autonomía de los niños. “De acuerdo a algunas de las definiciones, esto no podría definirse como juego, ya que carecería de espontaneidad y elección de parte de los niños. Sin embargo, decidimos calificarlo como juego cuando contaba con los tres elementos de nuestro marco de análisis: goce de los niños, función indirecta y presencia de elementos simbólicos, que consideramos como elementos mínimos para que se diera juego en el aula”, explicó la investigadora de la UC, Valeska Grau.

Agregó que considerando resultados por nivel socioeconómico, no hay diferencias en la proporción de episodios lúdicos, pero que se encontró que en los colegios privados se les da mayor autonomía a los niños y niñas.

“En episodios de juego guiado lo más frecuente es el juego de zonas en el que la educadora se involucra principalmente a través de la preparación de ambiente más que de la interacción directa con los niños. Una mayor interacción en estas instancias podría ser deseable dependiendo de los objetivos de aprendizaje. Se aprecia escaso juego libre y aún menos juego co-optado”, explicó la investigadora.

El seminario finalizó con un workshop, donde docentes analizaron casos y discutieron sobre posibilidades de aprendizaje a partir de diversos tipos de juego.


Fuente: Comunicaciones CIAE

Palabras Clave: educación inicial   juegos   transición  
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